Empieza aquí una serie de post dedicados a las traducciones, así como al contexto, de diversas obras para canto, clarinete y piano.
Trataré de contaros también algo sobre el contexto clarinetístico, siempre que me sea posible.
Empezamos con dos obras del compositor romántico Franz Schubert (1797-1828). Por una parte, el Lied «Der Hirt auf dem Felsen» (El pastor sobre la roca) y la Romanza del Singspiel «Die Verschworenen» (Las conjuradas).
Esta música es muy especial para mi, porque la conocí e interpreté en mi adolescencia con mi primer grupo de música de cámara, el Trio Arc, con la soprano Margarida Buendía y el pianista Jordi Torrent.
Además, os incluyo enlaces para que podáis escucharlas y enlaces afiliados para poder comprar las partituras, en el caso de que queráis adquirirlas por este medio.
DER HIRT AUF DEM FELSEN
Texto de Wilhelm Müller y Helmina von Chézy
D965 – op. post. 129
Según Brigitte Massin, «El pastor en la roca» no es un lied, sino una pequeña aria de concierto. Encargada a Schubert por Anna Milder-Hauptmann, ella misma la estrenó en Riga en marzo de 1830.
Wenn auf dem höchsten Fels ich steh’,
ins tiefe Tal hernieder seh’
und singe,
Cuando estoy en la roca más alta, miro hacia el profundo valle y canto.
Fern aus dem tiefen dunkeln Tal
schwingt sich empor der Widerhall
der Klüfte.
Lejos desde el valle oscuro y profundo resuena (sube) el eco de los abismos.
Je weiter meine Stimme dringt,
je heller sie mir widerklingt
von unten.
Cuanto más lejos se oye mi voz, más clara me retorna desde abajo.
Mein Liebchen wohnt so weit von mir,
drum sehn’ ich mich so heiß nach ihr
hinüber.
Mi amorcito vive tan lejos de mi, por eso la añoro tanto.
In tiefem Gram verzehr’ ich mich,
mir ist die Freude hin,
auf Erden mir die Hoffnung wich,
ich hier so einsam bin.
Me consumo en profunda pena, se me ha ido la alegría, en la tierra se ha ido la esperanza, estoy tan solo aquí.
So sehnend klang im Wald das Lied,
so sehnend klang es durch die Nacht.
Die Herzen es zum Himmel zieht
mit wunderbarer Macht.
Así de anhelante sonaba la canción en el bosque, así de anhelante sonó durante la noche. (La canción) atrae (tira de) los corazones hacia el cielo con un poder maravilloso.
Der Frühling will kommen,
der Frühling, meine Freud’,
nun mach’ ich mich fertig
zum Wandern bereit.
La primavera se acerca, la primavera, mi alegría, me dispongo presto pues a caminar.
ROMANZA DE ELENA
El Singspiel en un acto con texto de Castelli, «Die Verschworenen» (Las conjuradas) o «Der häusliche Krieg» (La guerra doméstica), D787, está inspirado en una obra de Aristófanes, «La asamblea de las mujeres» y «Lisístrata», llevada a la época de las cruzadas.
Esta Romanza corre a cargo del personaje Elena von Reisenberg y expresa el dolor por su separación de Astolfo, y siempre según Brigitte Massin, es un aria que evoca aquélla de Barbarina (número 24) en «Las Bodas de Figaro» de Mozart, tanto por su tonalidad, fa menor, el mismo compás y el mismo uso repetido del intervalo de semitono, que aquí evoca ternura y/o inocencia.
Ich schleiche bang’ und still herum,
das Herz pocht mir so schwer,
das Leben daucht (taucht?) mich öd’ und stumm,
und Flur und Burg so leer!
Und jede Freude spricht mir Hohn
und jeder Ton ist Klageton,
ja Klageton,
ist der Geliebte fern,
trübt sich der Augenstern!
Ando vacilante con miedo y en silencio, el corazón me golpea tan fuerte, la vida (me hunde) desolada y silenciosa, ¡el campo y la ciudad tan vacíos!
Cada alegría se burla de mi y cada sonido es un lamento, sí, un lamento, si el amado está lejos, se nubla la mirada.
Ach! was die Liebe einmal band,
soll nie sich trennen mehr;
was suchst Du in dem fremden Land
und weit dort über’m Meer?
¡Oh! Lo que el amor unió, no se tiene que separar; ¿qué buscas en tierras lejanas, lejos más allá del mar?
Wenn dort auch bunt’re Blumen blüh’n,
kein Herz wird heisser für Dich glüh’n,
ja keines!
O bleib’ nicht länger fern,
Du meines Lebens Stern!
Si allí también florecen flores de colores, ningún corazón arderá más por ti, ¡ninguno! Por favor, no te quedes lejos más tiempo, ¡tú, estrella de mi vida!
EL CLARINETE EN LA ÉPOCA DE SCHUBERT
Viena. El Conde Troyer encarga a Schubert su genial y maravilloso Octeto. Él mismo ha estudiado clarinete con Joseph Friedlowsky, consultor de Beethoven en cuestiones sobre el clarinete, tras la muerte de Josef Bähr.
No ha trascendido, o por lo menos yo no he podido encontrarlo en mi bibliografía, quién pudo haber estrenado estas dos obras.
Sí sabemos que los clarinetes que abundaban en la Viena de Schubert (más o menos el primer tercio del siglo XIX) eran instrumentos de 5 a 9 llaves, complementados con corps de rechange, así como instrumentos construídos según el sistema de Müller.
En 1840, ya después de la composición de las obras que hemos visto, Joseph Fahrbach, clarinetista de la Ópera Real de Viena, publicó su Método de clarinete vienés, con tablas de digitación para clarinetes de 5 llaves (alte Art, modo antiguo), 13 llaves (gewöhnliche Art, modo tradicional) y 19 llaves (neueste Art, modo nuevo).
BIBLIOGRAFÍA
Massin, Brigitte: «Franz Schubert. Obra» Editorial Turner, 1977.
Schubert, Franz: «Der Hirt auf dem Felsen für Singstimme, Klarinette und Klavier», Bärenreiter, 2006.
Schubert, Franz: «Les Conjurés» ou «Die Verschworenen», Romance d’Hélène. Adaptation pour chant, clarinette en sib et piano, par Robert Fontaine. Gerard Billaudot Éditeur, 1981.
Weston, Pamela: «Clarinet Virtuosi of the past». Autoeditado, 1971.
Hoeprich, Eric: «The Clarinet. The Yale Musical Instrument Series». Yale University Press, 2008.
SI VAS A UTILIZAR PARTE DE ESTE POST PARA UN PROGRAMA DE CONCIERTO, TE AGRADEZCO QUE ME NOMBRES.





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