En esta tercera entrega, vamos a tratar tres piezas distintas: dos Lieder de Franz Lachner (1803-1890), Frauenliebe und Leben op. 82 y Lyrisches Intermezzo, y una canción de Giacomo Meyerbeer (1791-1864), Hirtenlied.
Franz Lachner (1803-1890) fue compositor y director. De 1823 a 1856 vivió en Viena, donde trabó amistad con Franz Schubert. Se dice que esta amistad le inspiró a componer canciones (Lieder).
No confundir Frauenliebe und Leben para soprano, clarinete y piano, el opus 82, que solo contiene el poema Seit ich ihn gesehen, con Frauenliebe und Leben para soprano, trompa o violoncello y piano, que es el opus 59, que contiene el poema Er, der herrlichste von allen.
Vamos con las traducciones de estas dos canciones del op. 82 de Franz Lachner.
SEIT ICH IHN GESEHEN
Texto de Adelbert von Chamisso
Seit ich ihn gesehen, glaub’ ich blind zu sein;
Wo ich hin nur blicke, seh’ ich ihn allein;
Wie im wachen Traume schwebt sein Bild mir vor,
Taucht aus tiefstem Dunkel heller nur empor.
Sonst ist licht- und farblos alles um mich her,
Nach der Schwestern Spiele nicht begehr’ ich mehr,
Möchte lieber weinen still im Kämmerlein.
Seit ich ihn gesehen, glaub’ich blind zu sein.
DESDE QUE LE VI
Desde que le vi, ya no veo nada más;
dondequiera que miro, le veo sólo a él.
Soñando despierta, su imagen flota ante mi,
Emerge brillante de la oscuridad más profunda.
El resto de cosas a mi alrededor no tienen luz ni color,
Ya no quiero jugar con mis hermanas,
Prefiero llorar silenciosamente en mi habitación.
Desde que le vi, ya no veo nada más.
LYRISCHES INTERMEZZO
Texto de Heinrich Heine
Auf Flügeln des Gesanges, Herzliebchen, trag ich dich fort,
Fort nach de Fluren des Ganges, dort weiß ich den schönsten Ort.
Dort liegt ein blühender Garten im stillen Mondenschein;
Die Lotusblumen erwarten ihr trautes Schwesterlein.
Die Veilchen kichern und kosen, und schaun nach den Sternen empor;
und heimlich erzählen die Rosen sich duftende Märchen ins Ohr.
Es hüpfen herbei und lauschen die frommen, klugen Gazell’n;
und in der Ferne rauschen des heil’gen Stromes Well’n.
Dort wollen wir niedersinken unter dem Palmenbaum,
und Liebe und Ruhe trinken, und träumen seligen Traum.
INTERMEZZO LÍRICO
Sobre las alas del canto, amorcito de mi corazón, te llevo,
ahí hacia tierras del Ganges, conozco el lugar más bonito.
Ahí hay un jardín florido a la luz de la luna;
las flores de loto espera a su hermanita del alma.
Las violetas sonríen y retozan y miran hacia las estrellas;
y bajito cuentan perfumados cuentos al oído,
brincan y atienden las gacelas devotas y sabias;
y en la lejanía murmullan las ondas del río sagrado.
Ahí queremos dejarnos caer bajo la palmera,
beber amor y tranquilidad, soñar un sueño dichoso.
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Giacomo Meyerbeer (en realidad Jakob Liebmann Meyer Beer, 1791-1864), fue un compositor alemán, pero que triunfó en París, sobre todo como compositor de óperas en el estilo Grand Opéra.
Aunque quizá no es un compositor del todo conocido por el gran público, su papel en el desarrollo operístico en la Europa de la primera mitad del siglo XIX fue importantísimo. Conoció desde a Salieri a Wagner, pasando por Carl Maria von Weber.
Compuesta en 1842, la canción Hirtenlied, cuyo nombre original era Des Schäfers Lied op. 111, se publicó en París en 1857. La editorial musical alemana Robert Lienau, de Mainz, la imprime en 1858.
HIRTENLIED
Texto de Ludwig Rellstab
Hier oben, auf einsamen Höhen,
umflossen von Himmelsblau,
von säuselnder Lüfte Wehen,
hier ruh’ ich auf blumiger Au:
rings lagern die Lämmer im Grünen,
es tönet der Klang der Schalmei,
von glänzender Sonne beschienen,
zieh’n wandernde Vögel vorbei!
Ihr flieget hinaus in die Ferne,
weit in die unendliche Welt!
Ich weile hier oben so gerne,
nah’ unter dem blauen Gezelt!
Von den Menschen dort unten geschieden,
von Sorgen und Unmut und Schmerz,
erfüllt sich mit seligem Frieden,
hier oben das ruhige Herz!
So webt sich aus seligen Tagen,
still gleitend der Lebenslauf,
die stürmischen Wellen, sie schlagen
nicht bis hier oben hinauf!
Fromm weidet die silberne Herde
im grünen, blumigen Land,
verworrenes Trübsal der Erde
berührt nicht den heiligen Strand!
CANCIÓN DEL PASTOR
Aquí arriba, en las alturas solitarias,
rodeado del azul celeste
de ráfagas de viento que murmura,
aquí descanso en el valle profundo.
Alrededor descansan los corderos en la hierba
suena el canto del caramillo
bañado por el brillo del sol,
desfilan pájaros que migran.
Voláis a la lejanía, lejos hacia el mundo infinito!
Yo me quedo aquí arriba, con gusto,
cerca del firmamento;
separado de los hombres de ahí abajo,
de preocupaciones, del desánimo y del dolor.
Se llena con paz dichosa,
aquí arriba el corazón tranquilo.
Así se teje con días tranquilos
el transcurso de la vida apacible;
Las olas de la tormenta no llegan hasta aquí arriba,
sereno pasta el rebaño plateado
en la tierra verde y florida.
No alcanza la sagrada orilla, la confusa tristeza de la tierra.
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Además de esta canción, Meyerbeer legó para el clarinete un Quinteto para clarinete y cuerdas una Fantasía para clarinete y cuarteto de cuerda y la cantata pastoral para voz, clarinete y coro de hombres Gli amori de Teolinda.
Realmente no he podido encontrar mucha más información acerca de estas canciones, ni de las de Lachner ni de la de Meyerbeer. ¡Cualquier dato se agradecerá!
Aun así, si quieres utilizar algún material extraído de este post para algún texto de programa de concierto, etc. te agradecería que me nombraras. ¡Muchas gracias!
¡Gracias por leer y escuchar!
Cecília




