CONVERSACIONES CON… LAURA RUIZ

¡Bienvenidos a la entrevista del mes de febrero!

Tengo el honor de presentaros a Laura Ruiz, clarinetista catalana afincada en Alemania, que para mi representa uno de los más grandes hitos del clarinete en la actualidad: solista, cámara, orquesta… y además enseña.

Aunque no nos conocimos hasta bastante avanzados los estudios, yo oía hablar de ella desde los inicios de mis estudios de clarinete en Tarragona. Aunque conocida antes por mi hermana, durante la etapa en la que coincidieron en la JONDE, y por amigos comunes, siempre pude seguir su trayectoria y lo que tuve claro desde siempre es que, para hacer lo que ella hacía y conseguir lo que ella conseguía, sólo seguía un camino: trabajar, trabajar y trabajar.

Espero que esta entrevista os emocione tanto como a mi. ¡Gracias por leer!

Nombre completo: Laura Ruiz Ferreres

Lugar de nacimiento: Amposta (Tarragona)

Fecha de nacimiento: 22.01.1979

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¿Puedes hablarnos de tus inicios en la música y en especial con el clarinete? ¿Qué persona/s fue/ron decisivas para ti en esta primera etapa?

Me crié en una familia de músicos. Mi bisabuelo fundó la Lira Ampostina, una de las dos bandas de mi pueblo con tradición centenaria y que cuenta hoy en día con un centenar de músicos. En mi infancia escuchaba clarinete cada día; mi padre, mi primer profesor y director de la banda, daba clases particulares en casa y yo ¡casi podía cantar parte de nuestro repertorio por haberlo escuchado tantas veces!

Mi mejor amiga empezó con el clarinete cuando solo teníamos 7 años y me arrastró a mi a unirme a la escuela de La Lira Ampostina. Mi padre y yo nos lo tomamos muy en serio… yo veía que me gustaba la música y sentía cómo mi abuelo y bisabuelo se sentían orgullosos, ¡así que me dediqué a estudiar mucho!

Nunca escogí especialmente el clarinete, el día que ya me defendía con el solfeo apareció mi padre con una boquilla de clarinete y para mí fue lo más natural del mundo, ya que tampoco imaginaba tocar ningún otro instrumento.

Mi madre se encargaba de vigilar mi estudio y darme ánimos cuando me cansaba porque las cosas no salían; pronto pasó algo que ha tenido un especial significado en mi vida.

El día que celebrábamos que yo ya formaba parte de La Lira Ampostina, la banda salió por la ciudad dirección a mi casa donde mi familia tenía preparado un pequeño convite para todos los músicos. Ese día mi padre no pudo estar al frente de la banda porque mi bisabuelo nos dejó. Fue un día muy triste, pero ahí supe que tenía algo en mi que iba a llevar adelante, tuve la sensación de que tenía que tomar el relevo de mi bisabuelo y expresar lo que sentía con la música. Esa sensación me acompaña siempre, en los buenos y malos momentos.

¿Cómo, cuándo, de qué manera te diste cuenta de que te dedicarías a la música? ¿Fue algo premeditado o más bien te dejaste llevar?

Intenté no dedicarme a la música, me parecía un camino complicado y creía que tenía otros intereses. Me gustaba la literatura, el arte… y empecé a estudiar Filología Catalana en la Universidad Autónoma de Barcelona.

Mientrastanto ya formaba parte de las mejores orquestas jóvenes de España y Europa y me apasionaba tocar. Me sentía totalmente incomprendida en la universidad y triste por no ser valiente y arriesgarme a apostar por la música.

A los 18 años decidí ir a probar suerte en la Guildhall School of Music and Drama de Londres, casi sin pedir permiso a mis padres… y tuve la gran alegría que fui aceptada.

A partir de ahí supe que me costaría más o menos, pero que iba a luchar por dedicar mi vida a la gran pasión musical que sentía.

Seguí formándome en muchos países, lo pasé mal… no teníamos mucho dinero para costear mis estudios y aunque tuve siempre la ayuda de alguna que otra beca, no eran suficientes para pagar todos los gastos del estudio en el extranjero. Me sabía muy mal ver a mis padres trabajando cada uno en dos trabajos diferentes para ayudarme a mi.

Cuando llegué a Alemania supe que no me iba a ir de ahí: el mundo musical me enamoró.

¿Quién ha marcado (para bien) tu etapa formativa?

Bueno, hubo muchas personas que me dieron grandes impulsos, pero sobre todo agradezco a aquellos profesores, colegas, amigos, directores, etc. que confiaron en mi. Cada uno de ellos significó un paso adelante.

Clarinetísticamente, por supuesto, mi padre Octavi Ruiz que me dio y me da lo más importante: los valores y una base sólida. Joan Enric Lluna que fue el primero en convencer a mi padre (que es muy humilde) de que su hija podía llegar lejos y abrir un poco el camino a concursos, orquestas, etc.

Siguieron otras personas que solidificaron mi manera de tocar y mi personalidad: el primero François Benda, que me hizo crecer y ser más profesional; Heiner Schindler, que me ayudó en el momento más duro cuando cambié de sistema y me apoyó siempre; y el último Karlheinz Steffens, que fue inspiración absoluta.

Cada uno de ellos llegó en el momento justo y tuve la suerte de recibir de parte de otros grandes músicos el resto de ingredientes que me hacen ser quien soy ahora, por nombrar a algunos: Daniel Barenboim, Anthony Pay, Lutz Köhler, Kirill Petrenko, etc.

Has estudiado fuera de España y en diferentes centros y países… ¿Qué destacarías de esta experiencia, tanto para tu formación musical/clarinetística como para tu formación personal?

Creo que los años han hecho que el nivel de docencia musical en España llegue a la excelencia. Tengo tantos antiguos compañeros haciendo una labor impoluta en este aspecto, que sólo tengo palabras buenas.

Sí que creo que, a parte de tener un profesor, una escuela y unas condiciones óptimas para estudiar música en España, es necesario o recomendable poder absorber de primera mano algo que en España lamentablemente aún no se ha conseguido: la cultura y tradición musical.

Mis experiencias en el extranjero me han curtido en todos los aspectos: la lengua, las costumbres, la manera de hacer las cosas, la idea interpretativa de la música, el tipo de público, etc. te enriquecen y te hacen flexible y adaptable.

Estoy muy satisfecha de tener ese bagaje y poder transmitirlo hoy a mis alumnos.

¿Cómo fue tu “profesionalización”? ¿Tenías pensado qué camino seguir (conciertos, orquesta, enseñanza…) o fuiste optando a lo que se iba presentando?

No tenía pensado nada, era una chica insegura y sensible que trabajaba mucho. Tuve la alegría de que casi todo lo que emprendía me salía bien y las personas valoraban mi música. A partir de ahí también fui y soy ambiciosa, me gusta tener retos y asumirlos. Paso a paso seguí el camino que me ha llevado donde estoy ahora.

Sí que pienso y siento que para ser un músico completo no puedo dejar de lado ninguna disciplina, necesito nutrirme de todas. No entiendo mi vida sin ser una suma de conocimientos, de poder compartirlos, de expresar lo que siento, de ser parte de un colectivo sin perder mi esencia, de crear, imaginar y fluir.

Actualmente eres profesora en la Hochschule für Musik Frankfurt am Main (Escuela Superior de Música de Frankfurt am Main). Normalmente pregunto a los entrevistados que se dedican también a la docencia sobre el sistema actual de oposición a Conservatorio en España… en tu caso, esto no tiene cabida, pero quizá podrías explicarnos un poco cómo se lleva a cabo la selección del profesorado en Alemania.

Cada universidad o escuela superior selecciona su propio profesorado. Cuando hay una vacante se publica el anuncio en la prensa especializada, con requisitos muy concretos para seleccionar a los músicos que pueden presentarse a las mismas oposiciones. Normalmente ser ya solista de alguna orquesta “A” alemana, tener experiencia pedagógica en universidad, una carrera musical extensa (con grabaciones, críticas, música de cámara, formación extensa, etc).

Una vez el músico recibe la invitación a las oposiciones presenta un recital completo, dos clases a alumnos con diferente nivel y una entrevista. El músico que apruebe esta fase tendrá posteriormente un periodo de prueba de dos años. El jurado lo suelen formar un grupo de profesores del centro, dos profesores del instrumento en cuestión que vienen de otras universidades, un par de representantes de alumnos y profesores pedagogos. ¡Un jurado muy amplio! Además de ser pruebas abiertas a todos los estudiantes del centro, que aprenden mucho.

Además de tu faceta docente, tienes mucha experiencia como integrante de la orquesta. ¿Cómo fue el camino que te llevó a la orquesta? ¿Cómo fue tu preparación?

El camino para llegar a la orquesta no fue simple, empecé en la Joven Orquesta Nacional de Cataluña, siguiendo por la JONDE, European Union Youth Orchestra, Mahler Academy y a partir de ahí ya conseguí ser academista de la Staatskapelle Berlin, donde aprendí lo que era tocar en una orquesta de ópera profesional con casi diariamente una producción diferente y con poco tiempo o casi ninguno de ensayos bajo la batuta de uno de los directores más exigentes que he conocido, Daniel Barenboim.

En las orquestas jóvenes aprendes el repertorio con tiempo de ensayos, con profesores, con colegas a tu mismo nivel pero en una orquesta profesional eres uno más que tiene que estar a la altura del resto, encima en mi caso fue la época en la que cambié de sistema. Recuerdo dedicar todos mis días y horas a estudiar! Aprendí mucho y supe lo que es la excelencia y cómo sacar el máximo rendimiento al estudio. Después siguieron las pruebas profesionales, que aunque muy duras mentalmente siempre o casi siempre tenía una señal positiva de parte de la orquesta, cosa que me hacía pensar que iba por buen camino. Después de firmar el contrato con la Konzerthaus Orchester Berlin gané la plaza como solista en la Komische Oper de Berlín y disfruté mucho de ese periodo con el maestro Kyrill Petrenko. La preparación fue dura y se desarrolló tanto a nivel técnico como clarinetista como a nivel mental, en pocos minutos hay que demostrar lo que uno es capaz de hacer y convencer al jurado que está formado por aproximadamente 80-100 músicos (toda la orquesta).

La dedicación a la música de cámara no falta en tu vida musical. Sabemos también que hay una segunda edición de un proyecto muy interesante que diriges… ¿qué representa para ti la música de cámara? ¿Nos cuentas algo de este proyecto para que lo conozcamos más de cerca y de primera mano?

Estoy en un momento creativo, siento que he vivido muchas experiencias y tengo la necesidad de compartir, comunicar, crecer, emocionar y un largo etcétera. La música de cámara es para mi una joya en el mundo musical, algo que en “petit comité” se convierte en una suma de sensaciones con infinidad de posibilidades en cuanto a repertorio y mucho que explorar.

El verano de 2016 nació el DeltaChamber Music Festival, del cual soy directora artística. Este festival de música de cámara internacional, que se celebra cada verano en Amposta, tiene la peculiaridad de reunir algunos de los mejores solistas y profesores de Europa que vienen de manera totalmente desinteresada a pasar una semana compartiendo buena música y amistad en un entorno privilegiado y con un público entregado.

El objetivo y nuestra máxima expresión cabe dentro de la música de cámara, aunque el festival se complementa sumando otras artes que se enriquecen unas con las otras. Contamos con un concurso de música de cámara, una parte de Young Talents, una parte de clases magistrales, Workshops de entrenamiento mental impartido por deportistas de élite o artistas de otras especialidades, un chef que elabora creaciones basado en la música que interpretamos, un compositor crea algo diferente cada edición, una exposición de fotografía, una presentación de un corto, escultura, clases de yoga, etc.

¿Cómo se ve el panorama musical de España desde Alemania? ¿Cómo la ves tú, musicalmente o clarinetísticamente hablando?

Positivamente, ¡me alegra que cada vez somos más! Cuando yo llegué era de las pocas españolas y el número se ha multiplicado, pienso que significa que estamos haciendo las cosas bien.

Me entristece en el panorama clarinetístico mundial cuando el clarinetista deja de estar al servicio de la música y deja de hacer algo que debía ser genuino con el fin de impresionar o sin un mensaje, sin comunicar, sin profundizar… No me considero clarinetista, pienso que soy músico con la agradable coincidencia de tener un clarinete en las manos. Me gusta expresarme y dejar aflorar mi parte más honesta a través de las obras de magníficos compositores a los que respeto enormemente.

¿Algún otro proyecto que quieras compartir aquí?

Tengo muchas ideas, inquietudes y fuerzas para seguir. Proyectos muchos, pero sin duda el más personal y al que le dedico gran parte de mi tiempo es al DeltaChamber Music Festival, al que desde ya os invito a conocer. Mi sueño es contagiar a las personas de la belleza de este mundo abstracto, fantástico, efímero y que nos deja ser completamente libres: la unión de diferentes artes que ser enriquecen entre si.

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¡Gracias por tu tiempo, Laura!

Y gracias a los lectores que nos siguen acompañando.

Cecilia

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