LA SUJECIÓN DEL CLARINETE EN LOS INICIOS 2.

La mano y el brazo derechos son dos de los puntos débiles del clarinetista, pues ahí recae casi en su totalidad el peso del instrumento.

El hecho de que la mano derecha tenga la doble función de sujeción y digitación, hace que su buen uso sea objeto de observación y trabajo para adquirir a la vez fuerza, flexibilidad y libertad de movimiento.

Adoptar una postura ergonómica (correcta, sana, fisiológica…) es para mi de vital importancia para el buen desarrollo del aprendizaje del clarinete, y me gustaría compartir con vosotros algunas de las actividades que realizo tanto con principiantes (aprenden la sujeción del instrumento por primera vez) como con estudiantes más avanzados que necesitan una corrección para una mejor sujeción:

  • Coloca los dedos frontales en sus respectivos agujeros (sujetando el clarinete con la otra mano a la altura del barrilete) y luego acerca el pulgar, de manera relajada, hacia su soporte: ése es tu punto de contacto pulgar-clarinete-apoyapulgar.
  • Imagina que no tienes “apoyapulgar” (si puedes, quítalo): ¿con qué parte del dedo pulgar sujetarías el instrumento?
  1. Siente la musculatura del dedo pulgar activa y revisa la posición de tu brazo derecho desde la espalda.
  2. Presta atención al tono muscular del antebrazo.
  3. Realiza pausas: no toques con cansancio ni con dolor.

En resumen, podríamos decir que el dedo pulgar, en colaboración con la musculatura de la mano, antebrazo, brazo y espalda, sujetan el clarinete dándole una dirección hacia adelante y hacia arriba. El clarinete no “cuelga” del pulgar de una manera pasiva.

En las siguientes fotos, podéis ver las manos de dos principiantes (primer curso).

La tendencia a alejar mucho los dedos del instrumento, tanto en la mano derecha como en la izquierda, es normal en este primer estadio, hasta que se logra la suficiente confianza para relajar los dedos y mantenerlos cerca de los agujeros al mismo tiempo.

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En la siguiente foto vemos cómo se apoya el clarinete con el índice derecho por la llave 7, lo cual es un falso apoyo, ya que este dedo tiene que estar libre para articularse desde la articulación metacarpofalángica (la que une el dedo con la palma, para entendernos) sobre el agujero frontal y para extenderse hacia las llaves laterales 7, 8, 10bis y 11.

Esto no es erróneo per se, ya que es motivado por una necesidad: sentir estabilidad en la sujeción del instrumento. Hay que cubrir esa necesidad.

Una alternativa que planteo a los alumnos para cubrir esa necesidad y además no “viciar” la mano derecha, es agarrarse a la “barrita” donde se insertan los anillos para la mano derecha (segunda foto). De este modo el alumno tiene una opción para sentir esa estabilidad necesaria y deseada, y se libera al dedo índice y a toda la mano de una tensión excesiva.

En un estado muy prematuro del aprendizaje del clarinete insisto mucho en hacer pausas durante la práctica, así como en usar sólo partes del clarinete: evito la formación de vicios en la sujeción, me aseguro de que el trabajo con la boquilla da buenos resultados y se le otorga a la embocadura la importancia que se merece.

Para ello, recomiendo el accesorio de Aurus para trabajar con una sola mano.

Imagen relacionada

Para la colocación de manos y dedos trabajo con un tubo de cartón (de papel de cocina) para desarrollar sensaciones de hacer “el mínimo esfuerzo posible” y jugar con la independencia de los dedos. Corrijo posiciones e invito a tomar buenas direcciones de dedos, manos y antebrazo sin el peso del instrumento. El trabajo es lento pero seguro y evitamos tener que retroceder en un momento dado, con lo frustrante que eso puede llegar a ser.

Las manos de los alumnos adultos adolecen más bien de rigidez.

Incluir pausas y estiramientos durante la práctica, a cualquier nivel, no puede ser más que provechoso para mantener la musculatura libre de dolor, tonificada y a punto.

Para ello os recomiendo visitar el post de www.musicbayside.com de la oboísta Nuria Cabezas, donde nos explica punto por punto cómo realizar estiramientos de manos, muñecas y dedos.

En resumen, hay que tener en cuenta que el clarinete es un instrumento pesado y que su correcta sujeción y digitación tiene que pasar por un periodo de adaptación y entrenamiento.

La sujeción del clarinete tiene que ser revisada de una manera natural y constante, sin obsesionarse, pero adoptando las medidas necesarias para que los buenos hábitos se instauren desde el principio.

Espero que os haya parecido interesante.

¡Gracias por leer!
Cecilia

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