POR QUÉ CREO QUE TÚ ERES TU MEJOR MAESTRO PARA MEJORAR TU RESPIRACIÓN (Y POR QUÉ CREO QUE NO SE PUEDE ENSEÑAR A RESPIRAR)

La peor cosa que se puede decir en una clase de clarinete (o de cualquier instrumento de viento, o de canto) es «respiras mal».

Afortunadamente, nadie, excepto las personas que están en el hospital con alguna patología respiratoria, respira mal.

Respirar es un acto íntimo, mayormente inconsciente, que forma parte inseparable de nuestro ser, nuestro cuerpo, nuestro estado de ánimo y, en última instancia, de nuestra personalidad.

Si le digo a alguien que no respira bien, le estoy diciendo, con más o menos intención, que no está bien, que no es válido. Hay que hablar de la respiración con tacto.

Todos respiramos como podemos, como sabemos y no en pocos casos, como nuestro cuerpo nos permite.

Cierto es que para tocar, cantar o hablar con alguna intención expresiva debemos usar nuestra respiración de una manera adecuada, pero no siempre es posible o fácil hacerlo.

Y hay algo que en la clase de instrumento se pasa por alto (¡no hay tiempo!) y por tanto también en el espacio de estudio (¿¡si no se hace en clase, por qué en casa!?): buscar nuestro punto de partida.

Aquí una hoja de ruta hacia adentro:

PARAR

La respiración es a menudo discreta. Está todo el día con nosotros, pero la notamos sólo cuando hay una incomodidad, un dolor, una urgencia… La respiración cambia constantemente: se adapta a nuestro ritmo, a nuestro estado de ánimo, a nuestras alegrías y a nuestras penas, a nuestras malas posturas, nuestros desánimos y a nuestros sobreesfuerzos…

DAR ESPACIO Y TIEMPO A LA RESPIRACIÓN

Crea un espacio y un tiempo para tu respiración. Lo vale. Te mantiene con vida. Es mucho lo que va a reponerte y sanarte, tanto en lo físico como en lo mental, porque de hecho, cuerpo y mente son dos dimensiones inseparables.

Ese tiempo/espacio puede ser de mil naturalezas: sentado en reposo en una silla, en un cojín de meditación, tumbado en tu mat de yoga, en el sofá, en la cama, en el bus, andando por la calle, cocinando, conduciendo… todo momento es digno  para dar un espacio a la observación de la propia respiración. Es más, ojalá puedas darle ese espacio en el máximo posible de situaciones de tu vida diaria.

Porque la respiración cambia, se adapta, te ayuda, te anima y te calma.

NO HACER, DEJAR HACER, OBSERVAR

Una vez puedas sentir el paso del aire por los agujeros de tu nariz, puedes empezar a «buscar» tu respiración con tu mirada interna. No hagas nada, solo siente. No fuerces, no respires más rápido ni más fuerte, solo siente.

ACEPTAR

Tu respiración puede expresarse con un movimiento más evidente en alguna parte de tu tronco: en tu cuello, en tus hombros, debajo de tus clavículas, en el pecho, en el tórax, en la espalda, en tu vientre, en tus costados, en tu zona lumbar, en tus caderas… No cambies nada, solo observa, acéptalo, abrázalo, porque eres tú.

En este punto, existen multitud de propuestas para empezar a estimular la respiración de una manera respetuosa contigo y con tu cuerpo, que conoceremos en el curso online de respiración.

SOBRE EL BLOQUEO EN LA INSPIRACIÓN Y EL BLOQUEO EN LA ESPIRACIÓN

Por naturaleza, la respiración profunda es lenta y la respiración alta es rápida; lógico, la primera responde a situaciones de calma y reposo, la segunda, a la urgencia. Y ninguna de ellas es «la buena»; cada una es la adecuada según lo que estemos haciendo.

Inspiración y espiración son consecuencia la una de la otra, como el oleaje en la playa. Los momentos de apnea (retención) se limitan en una respiración tranquila al pequeño momento en el que el sentido respiratorio cambia de adentro a fuera (y viceversa), pero no es un parón. Lo natural es la fluidez.

Cuando soplamos en un instrumento o cantamos, puede haber un bloqueo en la emisión del sonido: excesiva tensión en la garganta, en la base de la lengua, en la mandíbula… El sonido no es redondo, no es lleno, o no tiene armónicos, o es poco flexible, o difícil de afinar… pero también puede haber un bloqueo en la inspiración: forzamos la entrada del aire e involucramos músculos que no nos ayudan luego a la hora de expulsar el aire desde nuestro centro.

Trabajar en el bloqueo del sonido (por ejemplo tocando desde el oído) puede ayudarnos a liberar el bloqueo de la inspiración y también a la inversa: permitir que el cuerpo dirija su energía desde su centro de gravedad nos hace más libres para emitir.

En el curso online de respiración conoceremos algunos principios y prácticas de la Técnica Alexander y del Método Resonancia que pueden ayudarnos a reencontrar nuestro centro, soltar la respiración y beneficiarnos de la sabiduría de nuestro cuerpo.

DISOLVER LOS BLOQUEOS

No podemos superar un bloqueo «haciendo» algo, puesto que un bloqueo es un «exceso de hacer». El bloqueo irá mitigándose en la medida en la que podamos parar, soltar, observar, aceptar…

¿CÓMO ERES?

Eres como respiras. Por lo tanto eres cambiante, te adaptas a las situaciones que se van presentando en tu vida. Por eso es tan importante que puedas observar tu respiración en el máximo de situaciones posible.

Si estás leyendo esto y eres músico, te interesará saber especialmente cómo respiras con tu instrumento en la mano, en tu regazo, en tu hombro, en tu embocadura…

Quizá eres de los que tiende a inspirar «en exceso» (perfil inspirador) o de los que tiende a «estar vacío» (perfil espirador) y lo más probable es que tu perfil cambie con las horas y con los días, con el repertorio que estés trabajando…

De todo esto y de mucho más hablaremos en el curso online de respiración para músicos, donde hablaremos de la respiración en la vida cotidiana, de su observación, de cómo aprender de ella de una manera respetuosa, de cómo adaptarla a la respiración «sonorizada»… y emprenderemos un viaje por tu instrumento interno, para que comprendas mejor tu naturaleza y tu respiración.

¡Gracias por leer!

Cecilia

5 respuestas a «POR QUÉ CREO QUE TÚ ERES TU MEJOR MAESTRO PARA MEJORAR TU RESPIRACIÓN (Y POR QUÉ CREO QUE NO SE PUEDE ENSEÑAR A RESPIRAR)»

  1. Qué maravilla Cecilia, cuánta sabiduría en unas pocas líneas. Siempre me encanta escucharte y leerte. Recomiendo absolutamente tu curso de respiración: además de ser una lección de salud y de vida, es ideal para todo el que quiera eliminar falsos tópicos y leyendas acerca del funcionamiento del aparato respiratorio aplicado en este caso al canto y a los instrumentos de viento.

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