No cabe duda de lo importante que es la respiración para la vida.
Tampoco cabe duda de su importancia en los instrumentos de viento, en el canto y en el habla.
¿Pero qué hay del resto de instrumentos? ¿Necesita respirar adecuadamente un pianista, un violinista, un violoncellista, un percusionista…?
Indudablemente sí: la música misma necesita respirar, como lenguaje que es: para ordenarse, para reposar, para impulsarse, para coger fuerza, para fundirse en el silencio o surgir de él…
La música habla a veces con frases, a veces con palabras o motivos… Y esos motivos y frases se concatenan formando grandes o pequeñas arquitecturas sonoras, algunas sencillas y otras realmente grandes, que suben hasta el cielo o bajan hasta las profundidades de aquello que quizá no pueda expresarse con palabras.
Sin duda, para aquél o aquélla que hace música, ésta representa un autodescubrimiento a través del sonido y de la escucha…
Pero no sólo eso: producir el sonido deseado implica el uso del cuerpo y la resonancia del mismo junto con su instrumento, sea éste de la familia que sea.
Y el uso del cuerpo lleva implícita la respiración, que es la que permite el fluir del movimiento, la comunicación entre la mente y el cuerpo, cambiando según el sentir de lo que interpretamos y las sensaciones corporales que nos provoca.
Para ello es fundamental trabajar la atención: la atención abierta (hacia el sonido, hacia «el resultado«) y la atención enfocada hacia nosotros (la resonancia, el cuerpo, el proceso).
Trabajar el sonido implica trabajar la escucha (no podemos reproducir aquéllo que no somos capaces de oír). El OÍDO me lleva a la atención. La ATENCIÓN me lleva a la respiración. La RESPIRACIÓN me lleva al cuerpo. El CUERPO me lleva al movimiento. El MOVIMIENTO, a la búsqueda del equilibrio. Y el receptor del EQUILIBRIO está en el oído.
Trabajar sobre el sonido es trabajarse a uno mismo. Trabajarse a uno mismo es permitir respirar al cuerpo.
Además, la respiración es la base de la comunicación cuando hacemos música con otras personas: acompasar nuestra respiración es vital.
En este vlog de Instagram, el número 13 de «Aléjate del clarinete» os cuento un poco más sobre mi trabajo con la respiración:


