TRADUCCIONES PARA CLARINETISTAS, IV: KREUTZER Y KALLIWODA

Me hace especial ilusión cerrar este ciclo de «Traducciones para clarinetistas» con estas obras de Conradin Kreutzer (1780-1849), «Das Mühlrad» (La rueda del molino) y «Heimathlied» (Canción del hogar) de Jan Kalliwoda (1801-1866). El motivo es que las toqué en numerosas ocasiones, en mi adolescencia, con el Trio Arc (Margarida Buendia, soprano, y Jordi Torrent, piano) y guardan un significado muy bonito para mi.

Mi hermana Isabel Serra pasando páginas, Jordi Torrent al piano, Margarida Buendía, soprano y yo al clarinete (con hombreras y permanente), actuando en el salón de actos del Conservatorio de Tarragona.

Ambas piezas se enmarcan en el Romanticismo de la primera mitad del siglo XIX, en un tipo de Lied acompañado de un instrumento obligado al lado de la voz y el piano. Canciones de salón, podríamos decir, que describen con su escritura melódica y rítmica un ambiente popular, que enmarca otras temáticas eminentemente románticas, como el desamor, el peregrinaje, la muerte o el hogar (la patria).

Ambas obras, tal y como las conocemos hoy en día a través de la editorial «Música rara», se publicaron en 1857 en Wessel&Co. en Londres, en una serie de canciones para voz, clarinete y piano «tal como las cantaban la señorita Toulmin, la señora Masson y la señorita Shaw acompañadas por el señor Lazarus». Henry Lazarus (1815-1895) fue uno de los clarinetistas más prominentes de Inglaterra durante el siglo XIX.

DAS MÜHLRAD – La rueda del molino

Texto de Eichendorf, a menudo erróneamente atribuído a Uhland.

In jenem Thale dort unten, da geht ein Mühlenrad,

mein Liebchen ist verschwunden, das dort gewohnet hat.

En aquel valle ahí abajo, da vueltas una rueda de molino,

mi amorcito, que ahí vivía, ha desaparecido.

Sie hat die Treue versprochen, gab mir einen Ring dabei.

Sie hat die Treue gebrochen, das Ringlein sprang entzwei.

Me prometió fidelidad dándome un anillo,

Rompió esa fe y el anillito se rompió.

Ich möcht’ als Spielmann reisen wohl in die Welt hinaus

und singen meine Weisen, und zieh’n von Haus zu Haus.

Quiero viajar como músico por el mundo

y cantar mis canciones, yendo de casa en casa.

Ich möcht’ als Reiter fliegen wohl in die blut’ge Schlacht.

An stillem Feuer liegen einsam bei kühler Nacht.

Quiero volar como caballero en la sangrienta batalla,

Yacer ante el fuego tranquilo, solo en la fría noche.

Ich hör’ ein Mühlrad gehen und weiss nicht, was ich will.

Ich möcht’ am liebsten sterben, dann wär’s auf einmal still!

Oigo rodar un molino y no sé lo que quiero.

Prefiero morir para encontrar de una vez la paz.

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HEIMATHLIED – Canción del hogar

Texto de von Albertini

Treues, stilles Friedensthal, heimisch sind mir Deine Hütten,

ihren Reichthum all zu mal, mag vor Dir die Welt ausschütten,

treues, stilles Friedensthal, gegen Schätze ohne Zahl

tausch’ ich nicht mein liebes Thal!

Fiel y tranquilo valle de paz, tus cabañas me son familiares,

toda vez que su riqueza el mundo ante ti despliega ,

Fiel y tranquilo valle de paz, ni por riquezas sin fin

cambio yo mi querido valle.

Heiter steig’ ich früh hinauf, rings um her zu schaun vom Hügel,

und das Aug’ in freiem Lauf schweifet fröhlich ohne Zügel,

und erlabt sich weit und breit, an der Landschaft Herrlichkeit!

Alegre escalo pronto hacia arriba, para ver a mi alrededor desde el cerro,

y la vista en libertad recorre alegre sin impedimento,

y se deleita por doquier de la grandeza del paisaje!

Manches schönen Thales Grün reizt und fesselt dann mein Auge,

der Bewohner emsig Müh’n schmückt es, dass ich Lust dran sauge;

Zögerst Du dahin? Ach, nein! Heimath kann nur eine sein!

El verdor del bello valle hechiza y cautiva mi mirada,

Quien lo habita se esmera en adornarlo para que que lo yo lo disfrute;

¿Dudas? ¡Oh, no! ¡Hogar sólo hay uno!

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Si quieres compartir algunas traducciones extraídas de este post para alguna traducción o dato en un programa de concierto, etc. te agradecería que me nombraras. ¡Muchas gracias!

¡Gracias por leer y escuchar!

Cecília

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